Les voy a contar algo que el mercado financiero mainstream no le gusta admitir: ninguna ventaja competitiva dura para siempre.
Ni la de Nvidia.
Jensen Huang lo sabe. Y a diferencia del 90% de los CEOs de big tech que viven en un mundo de fantasía alimentado por comunicados de prensa y aplausos de analistas de sell-side, el tipo tiene skin in the game. Él fundó la empresa. Usa su chamarra de cuero en conferencias de tecnología como si fuera Neo de Matrix — y, honestamente, en el universo de los semiconductores, más o menos lo es.
La ilusión de la invencibilidad
Nvidia se convirtió en la consentida del mercado por una razón legítima: dominó el mercado de GPUs para inteligencia artificial con una combinación brutal de hardware + software (CUDA) que creó un foso competitivo real. No es hype. Es ingeniería de décadas.
Pero aquí está el punto que los cheerleaders de YouTube no te cuentan: Intel y AMD no se murieron. Están golpeadas, sí. Intel parece ese peleador en el round 8 que ya recibió demasiados golpes, pero sigue de pie. AMD, bajo Lisa Su, es más astuta — es el Rocky Balboa de la historia, aguantando golpes pero aprendiendo en cada round.
Jensen está preparando a los inversionistas para lo obvio: la competencia va a volver con todo.
Y eso es saludable, carajo.
¿Por qué el CEO está diciendo esto ahora?
Piensa conmigo. Cuando un CEO que está en la cima del mundo empieza a hablar de "batalla renovada" con competidores, está haciendo una de dos cosas:
- Gestionando expectativas — porque sabe que los márgenes obscenos de hoy no son sostenibles para siempre
- Motivando al equipo interno — porque la complacencia es el cáncer silencioso que mata a las empresas dominantes
Probablemente las dos.
Warren Buffett ya lo dijo: "Solo cuando baja la marea descubres quién estaba nadando desnudo." La marea de la IA todavía está subiendo, y todos parecen vestidos. Pero Jensen, a diferencia de los gurús de LinkedIn que te venden cursos de "cómo invertir en IA", entiende los ciclos. Vivió la casi-muerte de Nvidia en los años 2000. Conoce el sabor de casi perderlo todo.
El tablero real
Mira lo que está pasando detrás de cámaras:
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Intel está invirtiendo miles de millones en fabricación propia (foundry) e intentando volver al juego de chips para IA. Pat Gelsinger se fue, la empresa está en reestructuración profunda, pero tiene algo que nadie le quita: escala de manufactura y contratos gubernamentales estadounidenses. El CHIPS Act les está tirando dinero encima.
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AMD está atacando el mercado de data center con los chips MI300 y conquistando terreno real. Lisa Su no es amateur — transformó una empresa que estaba al borde de la quiebra en una competidora seria.
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Startups y big techs como Google (TPU), Amazon (Trainium/Inferentia) y hasta Microsoft están desarrollando chips personalizados para reducir su dependencia de Nvidia.
Jensen ve todo esto. Y en vez de hacer lo que un CEO mediocre haría — fingir que la competencia no existe — pone las cartas sobre la mesa.
Esto me recuerda lo que Nassim Taleb dice sobre la antifragilidad: sistemas que se fortalecen con el estrés. La Nvidia bajo presión competitiva tiende a innovar más rápido. La Nvidia sin presión tiende a ponerse gorda y lenta. Jensen prefiere la primera opción.
Qué significa esto para tu bolsillo
Si tienes Nvidia en el portafolio, no entres en pánico. Pero tampoco seas idiota.
La tesis de inversión de Nvidia nunca fue "van a dominar sin competencia para siempre." Si eso era lo que pensabas, no hiciste la tarea. La tesis real es: tienen la mejor combinación de hardware, software y ecosistema, y están reinvirtiendo agresivamente para mantener esa posición.
Pero mantener la posición es diferente a garantizar la posición.
Benjamin Graham, el padre del value investing, enseñaba algo simple: margen de seguridad. ¿Cuál es tu margen de seguridad si AMD empieza a comerse 15-20% del mercado de GPUs para IA en los próximos dos años? ¿Y si Intel resucita? ¿Y si los chips personalizados de las big techs reducen la demanda?
¿Hiciste esos cálculos o solo compraste porque lo viste en TikTok?
Jensen Huang te está avisando que la guerra no terminó. La pregunta es: ¿vas a escuchar al tipo que tiene skin in the game o vas a seguir escuchando al analista que nunca arriesgó un centavo de su propio dinero?
La respuesta dice más sobre ti que sobre Nvidia.