Hay una escena en la película Moneyball en la que Brad Pitt explica que el juego no se trata de lo que parece — se trata de lo que dicen los números cuando nadie más está prestando atención.

Best Buy acaba de entregar un trimestre que es exactamente eso: una ilusión óptica financiera que hizo que la acción subiera más de 4% en un martes cualquiera de marzo, mientras el retail estadounidense sigue desangrándose por la herida que nadie quiere suturar.

Lo que realmente pasó

Cuarto trimestre fiscal de Best Buy (el trimestre de Navidad, Black Friday, toda esa locura de consumo estadounidense). Vamos a los hechos:

  • Ganancia por acción ajustada: US$ 2,61 — por encima de los US$ 2,47 que Wall Street esperaba. Lindo.
  • Ingresos: US$ 13.810 millones — por debajo de los US$ 13.880 millones esperados. Feo.
  • Ganancia neta: saltó a US$ 541 millones, contra miserables US$ 117 millones en el mismo período del año anterior.

O sea: vendió menos de lo esperado, pero ganó más. El mercado miró la ganancia, le importó un carajo el ingreso, y salió a comprar acciones como si Best Buy hubiera inventado la rueda.

Carajo, si fuera así de simple, todo el mundo recortaría costos, despediría a la mitad de la empresa y se haría rico. Ah, espera — es exactamente lo que muchas empresas vienen haciendo.

El elefante en la habitación: nadie quiere comprar una heladera

La CEO Corie Barry — que, hay que decirlo, tiene skin in the game y no es gurú de LinkedIn — fue honesta en una call con periodistas. La demanda de electrónica de consumo sigue tibia. Las ventas comparables (esa métrica que mide tiendas abiertas hace más de 14 meses + online) cayeron 0,8% en el trimestre.

Electrodomésticos y home theater fueron los mayores villanos. ¿Heladera nueva? Solo cuando la vieja deje de funcionar. ¿TV de 85 pulgadas? El año que viene, quién sabe.

¿Qué los salvó? Computación y celulares. Porque, seamos honestos, nadie aguanta más una laptop trabándose en medio de una call de Teams. Eso no es demanda saludable — es desesperación funcional.

Best Buy admite que hace cuatro años viene enfrentando el mismo problema: consumidor sensible al precio, mercado inmobiliario lento (menos casa nueva = menos electrodoméstico nuevo) y poca innovación tecnológica que justifique cambiar lo que ya funciona.

Cuatro años. Léelo de nuevo. Cuatro años navegando el mismo mar agitado.

El juego de los márgenes: marketplace y publicidad

Aquí está la apuesta inteligente de Best Buy. Mientras los ingresos del retail tradicional patinan, la empresa está expandiéndose hacia negocios con márgenes más gordos:

  • Marketplace de terceros, lanzado en agosto del año pasado — básicamente copiando el modelo de Amazon de dejar que otros vendedores usen su plataforma.
  • Publicidad — los socios de anuncios casi se duplicaron respecto al año anterior.

Esto es lo que yo llamo "jugar el juego de Jeff Bezos sin ser Jeff Bezos". ¿Es inteligente? Sí. ¿Funciona para siempre? Esa ya es otra conversación.

¿Y los aranceles? Ah, los aranceles...

Ese es el detalle que el mercado convenientemente ignoró en la euforia del día. La mayoría de la electrónica de consumo viene de China y el Sudeste Asiático. Con los aranceles subiendo, Best Buy va a tener que elegir: absorbe el costo o se lo pasa al cliente.

Corie Barry dijo que subir precios es el "último recurso" y que están diversificando la cadena de suministro y negociando con proveedores.

Traduciendo del corporativés: "Estamos tratando de no subir precios, pero si Trump aprieta más, todo el mundo va a pagar más caro por el PlayStation."

El guidance: ni optimista, ni pesimista — realista

Para el año fiscal actual, Best Buy espera ingresos entre US$ 41.200 millones y US$ 42.100 millones, con ventas comparables variando de -1% a +1%. Ganancia ajustada entre US$ 6,30 y US$ 6,60 por acción.

Es un guidance de quien sabe que el escenario macro es una caja de sorpresas — y no todas son buenas.

El CFO Matt Bilunas usó la palabra "momentum". Desconfío de ejecutivos que hablan de "momentum" cuando los ingresos van de lado. Momentum de verdad es lo que tiene Nvidia. Esto de acá es supervivencia elegante.

Y entonces, ¿qué significa esto para el inversionista?

Best Buy no es una empresa quebrada. Lejos de eso. Es una empresa madura, bien administrada, que está exprimiendo eficiencia de un negocio que todo el mundo juraba que Amazon iba a matar hace diez años.

Pero subir 4% un día en que perdiste ingresos en Navidad es el tipo de cosa que hace que Nassim Taleb ponga los ojos en blanco. El mercado premia a quien supera expectativas bajas — y castiga a quien falla expectativas altas. El juego no es ser bueno. Es ser mejor de lo que el pesimismo preveía.

La pregunta que queda: ¿comprarías una empresa que hace cuatro años explica por qué la gente no está comprando los productos que ella vende?