Hay una frase de Charlie Munger que me encanta: "El deseo de hacerse rico rápido es probablemente la causa más común de volverse pobre lentamente."

Pues bien. El BNY Mellon Small Cap Value Fund (RUDAX) acaba de publicar su comentario del cuarto trimestre de 2025 y, carajo, la historia es la misma de siempre: perdió contra el benchmark. El Russell 2000 Value Index — que es básicamente el "arroz con frijoles" de las small caps de valor — le volvió a ganar al fondo. Y la gestora, con sus 240 años de historia y casi 2 billones de dólares bajo gestión, tuvo que sentarse a explicar por qué sus analistas de traje la cagaron.

Lo que salió mal (spoiler: salud y financiero)

¿El principal culpable? Stock picking malo en salud y financiero. Dos sectores que son campos minados para quien no sabe dónde pisa.

La posición overweight en Evolent Health (Class A) fue un tiro en el pie. La empresa se desplomó después de un call de resultados del tercer trimestre que decepcionó a todo el mundo. ¿Recuerdan esa escena del Guasón donde dice "Recibes lo que te mereces"? Pues eso. Quien compró Evolent apostando al crecimiento en gestión de salud basada en valor recibió exactamente lo que el mercado consideró que merecía: una paliza.

Walker & Dunlop, en el sector financiero, también pesó. Dúo dinámico de las pérdidas.

Ahora, no todo fue tragedia. Lumentum Holdings, empresa de óptica y fotónica que ni siquiera estaba en el índice de referencia, surfeó una ola bonita. La expansión de la fábrica de semiconductores en EE.UU. — al calor del reshoring y la narrativa de "traer la producción de vuelta a casa" — le dio un tremendo tailwind al papel. Cuando el viento sopla a favor, hasta un barco con hoyos navega. Pero una golondrina no hace verano.

El escenario macro: ni apocalipsis, ni paraíso

Aquí es donde el comentario de BNY se pone interesante — y donde la mayoría de los inversionistas latinoamericanos deberían poner atención.

El telón de fondo macroeconómico en EE.UU., según el reporte, muestra un equilibrio cauteloso: inflación moderándose, crecimiento salarial enfriándose, pero sin apuntar a recesión. Es ese escenario Goldilocks que Wall Street adora — ni demasiado caliente, ni demasiado frío.

Los mercados de acciones tuvieron un desempeño positivo tanto en mercados desarrollados como emergentes. La confianza del inversionista se mantuvo firme, apoyada por la visibilidad en las ganancias corporativas y un crecimiento económico resiliente, a pesar de la incertidumbre geopolítica que no deja de acechar.

Traduciendo del economés: "todo está más o menos bien, pero nadie está seguro de nada."

La gran apuesta para 2026: recortes de tasas y small caps

Aquí es donde la cosa se pone seria — y donde yo me pongo escéptico.

La tesis central de BNY para 2026 es que recortes de tasas anticipados por el Fed van a beneficiar a las small caps, que históricamente son más sensibles a costos de financiamiento más bajos. Tiene sentido en la teoría. Las small caps dependen más del crédito, tienen más deuda a tasa variable, y cuando el dinero se abarata, respiran.

Además de los recortes de tasas, el reporte señala tres catalizadores cíclicos: inversión en IA, reshoring (traer la producción de vuelta a EE.UU.) y aumento de actividad de M&A. Y valuaciones descontadas respecto a las large caps completan el argumento.

Todo muy bonito en el PowerPoint. Pero yo me acuerdo de 2024, cuando todo el mundo también "anticipaba" recortes de tasas que tardaron una eternidad en llegar. El mercado es especialista en ponerle precio a lo que quiere creer — y después recibir un golpe en la cara cuando la realidad toca la puerta.

Y hay más: el reporte también destaca acciones internacionales, especialmente de valor en mercados desarrollados, como oportunidades atractivas para 2026. Valuaciones más bajas, dividend yields más altos, políticas acomodaticias en Europa y Asia. OK. ¿Pero quién controla el riesgo cambiario en ese jueguito?

Qué significa esto para ti

Si inviertes en fondos de small caps estadounidenses — o piensas hacerlo — este reporte es un recordatorio importante: hasta gestoras con 240 años de historia y billones bajo gestión pierden contra el índice pasivo. Eso debería hacer que cualquiera lo piense dos veces antes de pagar una comisión de administración jugosa creyendo que está comprando "expertise superior."

Nassim Taleb diría: ¿dónde está el skin in the game de estos gestores? Su sueldo les cae todos los meses sin importar si el fondo le gana o no al benchmark.

La verdadera pregunta que deberías hacerte no es "¿las small caps van a subir en 2026?" — sino: si ni BNY Mellon logra ganarle consistentemente al Russell 2000 Value con stock picking activo, ¿por qué diablos crees que el gurú de Instagram lo va a lograr?

Piénsalo antes de apretar el botón de comprar.