Imagínate lo siguiente: eres el tipo más fuerte de la cuadra. Tienes la mejor casa, el mejor carro, las mejores armas. Pero la llave de tu carro, el generador de tu casa y la munición de tus armas — todo eso viene de la tiendita del vecino. Y el matón de enfrente le tiene el ojo puesto a esa tiendita desde hace décadas.
Bienvenido a la pesadilla geopolítica más subestimada del planeta.
La Isla que Tiene al Mundo Agarrado del Cuello
Taiwán. Una isla más chica que el estado de Puebla. Y ahí es donde está TSMC — Taiwan Semiconductor Manufacturing Company —, la empresa que fabrica entre el 80% y el 90% de los chips más avanzados del mundo.
Esos mismos chips que hacen que Nvidia valga más que la mayoría de los países. Que corren ChatGPT. Que entrenan los modelos de IA que todo CEO gringo jura que van a "revolucionar" sus negocios.
Estados Unidos, en su carrera desenfrenada por dominar la inteligencia artificial, construyó un castillo tecnológico absolutamente espectacular. Solo se olvidó de un detalle: los cimientos están en territorio ajeno, a 130 kilómetros de la China continental.
Es como si Walter White hubiera montado el mayor laboratorio de metanfetamina de Nuevo México, pero dependiera de Tuco Salamanca para entregarle la pseudoefedrina cada semana. ¿Qué podría salir mal, verdad?
El CHIPS Act y la Ilusión de Soberanía
"Ah, pero Estados Unidos aprobó el CHIPS Act. ¡Están trayendo fábricas de vuelta!"
Carajo, claro que lo aprobaron. En 2022, pusieron US$ 52 mil millones sobre la mesa para subsidiar la fabricación de semiconductores en suelo americano. TSMC está construyendo fábricas en Arizona. Intel recibió una montaña de dinero para intentar competir.
Pero aquí va la dosis de realidad que tu analista favorito de LinkedIn no te va a contar:
Construir una fábrica de chips avanzados toma de 3 a 5 años. Y cuando queda lista, la tecnología que produce ya está una o dos generaciones atrás de lo que TSMC fabrica en Taiwán. La fábrica de Arizona de TSMC, que se suponía iba a estar operando en 2024, se retrasó. La producción de los chips más avanzados (3 nanómetros y menos) todavía es — y por mucho tiempo será — dependiente de Taiwán.
Es como reparar el barco en medio de la tormenta. ¿Mejor que nada? Sí. ¿Suficiente? Ni de lejos.
El Elefante Chino en la Habitación
Xi Jinping no esconde que considera a Taiwán parte de China. El Ejército Popular de Liberación hace ejercicios militares alrededor de la isla con frecuencia cada vez mayor. Con cada visita de un político estadounidense a Taipei, los chinos responden con más aviones cruzando el Estrecho de Taiwán.
Ahora conecta los puntos: si China decide actuar — ya sea por invasión, bloqueo naval o simplemente presión económica suficiente — la cadena de suministro de chips avanzados del planeta se detiene. No se desacelera. Se detiene.
Y con ella, se detiene la revolución de la IA. Se detienen los data centers. Se detienen los autos autónomos. Se detienen los drones militares estadounidenses. Se detiene el mercado de acciones que puso precio a billones de dólares encima de la promesa de una inteligencia artificial omnipresente.
Nassim Taleb llamaría a esto el cisne negro más obvio de la historia. Todos lo ven, todos lo saben, y nadie le pone precio real al riesgo.
Qué Significa Esto Para Tu Bolsillo
Si tienes dinero en Nvidia, AMD, Apple, Broadcom, Qualcomm — básicamente cualquier empresa que depende de silicio avanzado — tienes exposición a Taiwán. Quieras o no.
Esto no quiere decir que debas vender todo y comprar oro mañana. Quiere decir que necesitas saber el riesgo que estás corriendo en vez de quedarte hipnotizado por la narrativa de "la IA va a cambiar el mundo".
Va a cambiar. Si los chips siguen llegando.
Las acciones de semiconductores están valuadas para la perfección. Cualquier tropiezo geopolítico en el Estrecho de Taiwán y el mercado va a recordar muy rápido que la cadena de suministro de tecnología más sofisticada de la humanidad pasa por una isla vulnerable.
Buffett vendió toda su posición en TSMC en 2023 después de mantenerla un trimestre. Cuando le preguntaron por qué, fue directo: "No me gustó la ubicación."
Si el Oráculo de Omaha tuvo miedo, ¿quién eres tú para ignorarlo?