Voy a ser honesto contigo: el contenido original que me llegó sobre esta noticia era básicamente una página de cookies de Google. Así como lo lees. Una pared de "acepte nuestras cookies" en 47 idiomas diferentes. El periodismo en 2025, amigos míos.
Pero el título de la nota de Hollywood Reporter dice todo lo que hay que decir, y el tema es demasiado jugoso como para dejarlo pasar. Así que vamos.
Lo que está en juego
David Ellison — hijo de Larry Ellison, cofundador de Oracle, aquel señor que compite con Elon Musk y Jeff Bezos para ver quién tiene más ceros en la cuenta — está en medio de la jugada más grande de su vida. A través de Skydance Media, está cerrando la adquisición de Paramount Global, dueña del estudio Paramount Pictures, de CBS, del canal MTV, de un imperio de contenido que alguna vez fue el rey de Hollywood.
Y cuando digo "cumplió", el titular sugiere que Ellison hizo su parte: convenció a los accionistas, consiguió el dinero, armó la estructura del deal. Ahora la pelota está en la cancha de Makan Delrahim.
Quién es Makan Delrahim y por qué debería importarte
Si no conoces el nombre, deberías. Makan Delrahim fue jefe de la División Antimonopolio del Departamento de Justicia de EE.UU. durante el gobierno de Trump. El tipo que intentó bloquear la fusión AT&T-Time Warner en 2018. Perdió en los tribunales, pero demostró que tenía los huevos para pelearse con gigantes.
Ahora está del otro lado de la mesa, trabajando para hacer viable el negocio. La ironía es deliciosa, ¿no? El tipo que se la vivía bloqueando fusiones ahora necesita hacer que una se apruebe.
Es como si el Agente Smith de Matrix decidiera que, en realidad, quiere ayudar a Neo.
El contexto que nadie te cuenta
Hollywood se está desangrando. No es exageración. Los estudios tradicionales gastaron miles de millones intentando competir con Netflix en el streaming, quemaron caja como si fuera leña en fogata de campamento, y ahora todos andan buscando un salvador.
Paramount, específicamente, se convirtió en esa empresa que todos quieren comprar pero nadie quiere pagar el precio completo. Shari Redstone, la controladora, pasó años sosteniendo el fuerte familiar. Hasta que ya no pudo más.
Ellison apareció con Skydance y un cheque bien gordo. Pero cerrar un deal de este tamaño en EE.UU. no es solo firmar papeles. Necesitas pasar el filtro regulatorio. Y con el gobierno estadounidense cada vez más obsesionado con la concentración de medios — especialmente después del desastre de la fusión Warner-Discovery, que destruyó valor como pocos negocios en la historia reciente — nada está garantizado.
El elefante en la sala
Esto es lo que me incomoda: otro hijo de multimillonario comprando un pedazo de Hollywood. No es que Ellison sea incompetente — Skydance produjo películas buenas, como Top Gun: Maverick, que salvó a Paramount de un año desastroso. Pero la pregunta que Nassim Taleb haría es simple: ¿cuál es el downside real para él?
Si el negocio sale bien, Ellison se convierte en el nuevo magnate de Hollywood. Si sale mal... bueno, papi tiene más de 200 mil millones de dólares. El skin in the game es relativo cuando tu apellido es Ellison.
Compara eso con los miles de empleados de Paramount que pueden perder su trabajo en las "sinergias" post-fusión. Para ellos, el riesgo es existencial. Para David, es un proyecto ambicioso.
Qué significa esto para tu bolsillo
Si eres inversionista, pon atención al sector de medios. La consolidación genera oportunidad — y genera destrucción. La fusión Warner-Discovery (ese deal que Delrahim intentó bloquear cuando era AT&T-Time Warner) resultó en una acción que cayó más de 70% desde el spin-off.
Setenta por ciento.
El que compró en la euforia recibió una paliza que hace que los regaños de tu mamá parezcan caricias.
¿La lección? Fusión no es sinónimo de valorización. A veces es sinónimo de complejidad, deuda y promesas incumplidas.
Mantén el ojo puesto en si Delrahim logra pasar el deal por las agencias regulatorias. Si pasa, el mapa de Hollywood cambia. Si no pasa, Paramount sigue a la deriva — y alguien más va a intentar comprarla.
La pregunta que queda es: ¿le confiarías tu dinero a un negocio donde el comprador no tiene nada que perder?
Exacto. Yo tampoco.