Hay un tipo específico de persona en Hollywood que necesitas conocer.
No llegó desde abajo. No durmió en su carro ni vivió de fideos instantáneos esperando su oportunidad. Es hijo de Larry Ellison — el Larry Ellison, fundador de Oracle, uno de los hombres más ricos del planeta. David Ellison creció con piscina, caballos y un cheque en blanco con su nombre ya firmado.
Eso no significa que sea un idiota. Significa que jugó el juego con redes de seguridad que el 99% de los productores de Hollywood jamás tendrían.
Y ahora quiere comprar Warner Bros. Discovery.
La Misión Que Nunca Termina
Hace casi seis meses, Ellison — CEO de Paramount Skydance desde que orquestó la fusión de las dos empresas en agosto del año pasado — envió una oferta no solicitada a WBD. Warner ya estaba negociando con Netflix, que quería quedarse con el estudio y los activos premium de streaming. Ellison entró por la puerta de atrás, lanzó una oferta hostil, fue invitado de regreso a la mesa con una ventana de siete días, y esta semana subió la apuesta para comprar la WBD entera.
Todo esto tiene una razón muy simple: Warner Bros. fue el segundo estudio más rentable en la taquilla doméstica estadounidense el año pasado. Paramount quedó en cuarto lugar.
Ellison sabe exactamente qué está comprando. O cree que sabe.
Tom Cruise Es una Muleta, No una Estrategia
Aquí está el problema que nadie en traje va a contarte en CNBC: el historial de Skydance en el cine es, para decirlo con delicadeza, irregular.
De casi 30 películas estrenadas en los últimos veinte años, solo cinco generaron más de 200 millones de dólares en taquilla doméstica. Cinco.
¿Y los seis mayores éxitos globales de la compañía? Todos protagonizados por Tom Cruise.
Top Gun: Maverick (1,4 mil millones de dólares). Cinco películas de Misión: Imposible. Es básicamente una empresa de un solo hombre — y ese hombre tiene 62 años y ya está hablando de su "misión final".
Mientras tanto, Disney estrenó seis películas de mil millones desde 2021. Warner tuvo Barbie. Universal tuvo Super Mario.
Skydance tuvo... Transformers: El Despertar de las Bestias (441 millones globalmente) y Terminator Génesis (440 millones). Películas que costaron una fortuna y entregaron resultados de producción clase B.
Eso no es estrategia de estudio. Es dependencia.
Lo Que Warner Realmente Vale
Paul Dergarabedian, de Comscore, dijo lo obvio con elegancia: quien se quede con Warner Bros. añade un "poder enorme" en términos de identidad de marca y potencial de ingresos.
Traduciendo del economés: Warner tiene un catálogo que le daría envidia al Vaticano. Batman. Superman. Harry Potter. El Señor de los Anillos. Bugs Bunny, carajo. Es una bóveda de propiedades intelectuales construida a lo largo de cien años.
Ellison no está comprando un estudio. Está intentando comprar un legado — el tipo de cosa que no se construye desde cero, sin importar cuánto dinero tenga tu papá.
En ese sentido, la lógica de la adquisición es sólida. Si tienes un historial flojo desarrollando franquicias originales, compras a quien ya las tiene. Es lo que Taleb llamaría reducir la exposición a tu propia incompetencia sistémica.
El Problema Es Que Netflix También Quiere
Netflix está al otro lado de esa mesa. La empresa que pasó años destruyendo el modelo de cine tradicional — rechazando las salas, priorizando el streaming, tratando la taquilla como métrica de segunda categoría — ahora quiere un estudio de cine de verdad.
La ironía es deliciosa.
Y pone a Ellison en una posición incómoda: él representa el modelo tradicional, el circuito de salas, el blockbuster de verano. Netflix representa la disrupción que él pasó años resistiendo. Pero ambos quieren lo mismo.
¿Quién va a ganar esta batalla? Probablemente quien esté dispuesto a pagar más — y ahí es donde el bolsillo de Larry Ellison entra en escena.
El Punto Que Todo el Mundo Ignora
David Ellison bien podría ganar esta guerra por Warner Bros. El dinero es real, la lógica estratégica existe, y comprar activos consolidados en lugar de construir desde cero suele ser la decisión más inteligente en el mundo del entretenimiento.
Pero aquí está la pregunta que nadie está haciendo:
Cuando compras una empresa para compensar tu propia debilidad, ¿resuelves el problema — o solo compras más tiempo antes de que esa debilidad aparezca a una escala mucho mayor?
Buffett compraba empresas con ventajas competitivas duraderas. No compraba empresas para disimular que la suya no las tenía.
¿David Ellison va a demostrar que es un operador de verdad, o va a ser otro heredero que confundió el cheque en blanco con el talento?
Warner Bros. dará la respuesta. Solo que no va a ser rápida — y va a costar caro sin importar cómo termine.