"La verdad es como un león. No necesitas defenderla. Suéltala y se defenderá sola." — San Agustín.

Pues bien. El león salió de la jaula.

John Williams, presidente de la Fed de Nueva York — el tipo que tiene voto permanente en el FOMC y que no es exactamente un revolucionario de izquierda — subió al escenario de una conferencia en Washington este martes y dijo lo que cualquier persona con dos neuronas funcionales ya sabía: los aranceles de Trump están siendo pagados, abrumadoramente, por empresas y consumidores estadounidenses.

No por China. No por los exportadores extranjeros. No por el cuco globalista.

Por ti. Por el tipo que compra una televisión en Best Buy. Por la empresa que importa componentes para armar tu auto.

El estudio que la Casa Blanca quería enterrar

La cosa se pone aún más sabrosa cuando entiendes el contexto.

Hace algunas semanas, la propia Fed de Nueva York publicó un white paper — un estudio técnico, con datos, metodología, esas cosas aburridas que hace la gente seria — mostrando que hasta el 90% del costo adicional de los aranceles fue trasladado a productores y consumidores domésticos. Noventa por ciento. No es un rasguño. Es un mazazo.

¿Y cuál fue la reacción de la Casa Blanca? Kevin Hassett, director del Consejo Económico Nacional, fue a CNBC y dijo que los investigadores deberían ser "disciplinados". Calificó el estudio como "el peor paper que he visto en la historia del sistema de la Reserva Federal."

Léelo de nuevo: el economista en jefe del presidente quiere castigar a investigadores por publicar datos que contradicen la narrativa política.

Eso tiene un nombre, amigos. Y no es "meritocracia" ni "libre mercado". Esto es lo que Nassim Taleb llamaría intellectual yet idiot — el idiota letrado que quiere silenciar a quien tiene los números en su contra. Hassett después se retractó, claro. Siempre se retractan cuando se prende la luz.

La inflación que no se va

Williams no se quedó en el diagnóstico. Cuantificó el daño.

Según su estimación, los aranceles están sumando entre 0.5 y 0.75 puntos porcentuales a la tasa de inflación actual, que anda alrededor del 3%. Para quien no habla economés: la Fed tiene una meta de 2% de inflación. Estamos en 3%. Y al menos una cuarta parte de esa distancia es culpa directa de los aranceles.

En palabras del propio Williams: "El progreso hacia la meta del 2% se estancó temporalmente debido a los efectos de los aranceles."

Traducido del Fed-speak al español de cantina: los aranceles están frenando el recorte de tasas que todo el mundo espera.

Y aquí está la paradoja que el mercado finge no ver. Trump presiona a la Fed para recortar tasas. Al mismo tiempo, impone aranceles que generan inflación que le impide a la Fed recortar tasas. Es como el tipo que le prende fuego a la casa y después se queja de que los bomberos se están tardando.

El lado "optimista" — con comillas bien pesadas

Williams, siendo el buen burócrata que es, intentó echar un balde de agua fría sobre la narrativa catastrofista. Dijo que la economía estadounidense "parece estar en buena posición" y que espera que el impacto inflacionario de los aranceles sea temporal, con la Fed alcanzando su meta del 2% allá por 2027.

2027, mi estimado. Estamos en marzo de 2026.

O sea, el "temporal" de la Fed tiene la misma elasticidad que el "temporal" de esa obra en tu calle que lleva tres años.

También señaló que, cuando el efecto de los aranceles pase, nuevos recortes de tasas estarán justificados "para evitar que la política monetaria se vuelva inadvertidamente más restrictiva." El mercado de futuros ya descuenta recortes a partir de julio o septiembre de este año.

Lo que esto significa para quien tiene skin in the game

Si tienes dinero invertido — en acciones estadounidenses, en dólares, en renta fija allá afuera — presta atención a lo siguiente: existe un conflicto abierto entre la narrativa política y los datos económicos reales.

La Casa Blanca dice que los aranceles los pagan los exportadores extranjeros. El banco central dice que el 90% cae sobre los hombros estadounidenses. Uno de los dos está mintiendo. Y los datos no suelen tener agenda electoral.

Williams tiene voto permanente en el FOMC. No habló por casualidad. No citó el estudio por casualidad. Esto es un mensaje institucional: la Fed no va a doblegarse ante la presión política para recortar tasas mientras la inflación por aranceles esté en el camino.

Quien apostó a un recorte de tasas en el primer semestre, mejor que revise su tesis.

Y quien cree que la guerra comercial es un juego sin costo... bueno, pregúntale al consumidor estadounidense cuánto está pagando de más por un refrigerador hoy.

La cuenta siempre llega. La única cuestión es quién paga. Y ahora la Fed respondió.