¿Se acuerdan de esa escena de Batman: El Caballero de la Noche en la que el Guasón dice que cuando las cosas salen según el plan, nadie entra en pánico — incluso si el plan es aterrador? Bueno. El plan de la Reserva Federal ahora es no tener ningún plan. Y el mercado, que adora un guion predecible, está empezando a sudar frío.
Las minutas de la reunión de enero del FOMC, publicadas el miércoles, revelaron algo que cualquiera con dos neuronas ya sospechaba: la Fed está partida como plato de porcelana estrellándose contra el piso de la cocina.
El circo está armado
Por un lado, "varios participantes" dijeron que nuevos recortes de tasas serían adecuados — si la inflación coopera. Por el otro, "algunos participantes" creen que la tasa debería quedarse quieta por tiempo indefinido. Y — atención, porque aquí se pone bueno — hay gente ahí adentro que quiere que el lenguaje oficial del comunicado refleje la posibilidad de subir tasas.
Lean eso otra vez: subir tasas.
Después de tres recortes consecutivos entre septiembre y diciembre que llevaron la tasa de referencia al rango de 3,50%-3,75%, ahora hay miembros del FOMC queriendo incluir en el comunicado "una descripción bilateral de las futuras decisiones de tasas del Comité" — o sea, admitir públicamente que tanto un recorte como un alza están sobre la mesa.
Esto no es un detalle semántico. Esto es un cambio de paradigma en la comunicación del banco central más poderoso del planeta.
Las tribus dentro de la Fed
Mapeemos el campo de batalla, porque está lindo de ver:
Tribu "paren todo": Lorie Logan (Dallas) y Beth Hammack (Cleveland), dos presidentas regionales con derecho a voto este año, ya dijeron públicamente que la Fed debería quedarse quieta. Para ellas, la inflación sigue siendo el cuco y punto final.
Tribu "corten más": Los gobernadores Christopher Waller y Stephen Miran votaron en contra de la decisión de enero. Querían otro recorte de 0,25 puntos. Perdieron.
Tribu "depende": La mayoría que votó por mantener las tasas estables, pero con la salvedad de que recortarían de nuevo "si la inflación coopera". Ese famoso "data dependent" que es la forma elegante de decir "no tenemos la menor idea de qué va a pasar."
Y ahí entra el ingrediente extra: Kevin Warsh, exgobernador de la Fed, podría ser confirmado como el próximo presidente del banco central. El mandato de Jerome Powell termina en mayo. Warsh es públicamente partidario de tasas más bajas. Si asume, la dinámica interna cambia por completo.
Es como cambiar al director técnico a mitad del campeonato. Y el plantel ya se está peleando en el vestidor.
La inflación que no coopera
Las minutas intentan transmitir un tono de optimismo contenido: la mayoría de los participantes espera que la inflación baje a lo largo del año. Pero enseguida viene el golpe: "la mayoría de los participantes, sin embargo, advirtió que el progreso hacia la meta del 2% puede ser más lento y más irregular de lo que generalmente se esperaba."
Traduciendo del economés: la inflación está terca como una mula y nadie tiene certeza de cuándo va a ceder.
¿Y los aranceles? Mencionados explícitamente como factor de presión en los precios. Los miembros esperan que el impacto disminuya a lo largo del año, pero "esperar" no es estrategia — es rezar. Y miren que yo estoy a favor de rezar, pero de preferencia con un plan B robusto.
Qué significa esto para ti
Las minutas usan términos como "algunos", "varios", "muchos" y hasta un raro "la gran mayoría" — sin identificar quién dijo qué. Es el juego político clásico: todo el mundo tiene opinión, nadie quiere poner la firma.
Pero el mensaje entre líneas es claro: no cuentes con un recorte de tasas en el corto plazo. Y si la inflación persiste por encima de la meta, la conversación puede virar hacia el lado que nadie en el mercado quiere escuchar.
Nassim Taleb diría que estamos en un ambiente de incertidumbre genuina — no de riesgo calculable. El riesgo lo modelas. La incertidumbre, la sobrevives.
¿El mercado laboral? Datos mixtos desde la reunión, según la propia CNBC. Ni suficientemente buenos para relajarse, ni suficientemente malos para entrar en pánico.
Estamos, por lo tanto, en ese limbo que el mercado detesta: sin dirección clara, sin líder consolidado en la silla principal, y con una inflación que hace lo que le da la gana.
Si estás posicionado pensando que la Fed va a volver a recortar tasas el próximo trimestre, te sugiero una reflexión honesta: ¿estás operando con base en datos o en esperanza?
Porque la esperanza, amigo mío, no es cobertura.