Cada vez que una empresa centenaria le pone "AI" al nombre de un producto, mi detector de bullshit suena más fuerte que alarma de auto en estacionamiento de centro comercial.
Pero vamos con calma. Porque esta vez, tal vez — tal vez — haya algo real detrás del marketing.
Qué hizo Ford en realidad
Ford lanzó este martes Ford Pro AI, un sistema de inteligencia artificial orientado a su división comercial — Ford Pro. Estamos hablando de la parte del negocio que vende camiones, vans y pickups a flotas comerciales, gobiernos y rentadoras de vehículos.
El sistema promete monitorear y analizar más de mil millones de puntos de datos por día a partir de los vehículos conectados: uso de cinturón de seguridad, salud mecánica del vehículo, optimización de rutas, consumo de combustible. Todo servido en bandeja digital para los 840 mil suscriptores de pago de la plataforma de telemática de Ford.
Kevin Dunbar, gerente general de Ford Pro Intelligence, soltó la perla corporativa de rigor: "Estamos ayudando a construir el futuro de las operaciones de flotas."
Claro, Kevin. Claro.
El sistema corre sobre la infraestructura de Google Cloud con datos propietarios de Ford, y por ahora funciona en formato "solo lectura" — o sea, tú preguntas, él responde. Nada de tomar decisiones solo. Por lo menos todavía.
Por qué esto importa (de verdad)
Ahora quítate el sombrero de cínico por un segundo y mira los números.
Ford Pro facturó US$ 66 mil millones en ingresos y US$ 6.8 mil millones en ganancias el año pasado, con un margen de 10.3%. En un mundo donde la división de eléctricos de Ford quema dinero como el Guasón quema esa montaña de billetes en Batman: El Caballero de la Noche, la Pro es la vaca lechera que mantiene la casa en pie.
El CEO Jim Farley dijo el mes pasado que diversificar los ingresos de la Pro — específicamente en software — es crucial. Mencionó que los servicios de software y mantenimiento móvil se están "acercando rápidamente" a representar el 20% de las ganancias de la Pro.
Y ahí está la clave del asunto.
Vender camiones está bien. Pero vender camiones y después cobrar una suscripción mensual por el software que hace que el camión funcione mejor es el sueño de cualquier CFO. Es ingreso recurrente, margen alto, previsibilidad. Es el modelo SaaS aplicado a láminas de acero y motor diésel.
Los suscriptores de la Pro crecieron 30% en el último año. Eso no es broma.
El elefante en la habitación
Aquí es donde vive mi desconfianza.
Toda automotriz del planeta está corriendo para llamarse "empresa de tecnología". GM tiene OnStar. Tesla cobra por el Full Self-Driving. John Deere ya pelea con agricultores por los datos de los tractores. Ford ahora le pone "AI" al nombre y espera que Wall Street le pague un múltiplo de tech en lugar de múltiplo de automotriz.
La pregunta que nadie hace: ¿el dueño de la flota de plomería en Ohio realmente necesita IA analizando mil millones de puntos de datos, o necesita que la maldita van no se descomponga el lunes por la mañana?
Porque si Ford Pro AI logra predecir fallas mecánicas antes de que ocurran y reducir el tiempo muerto de las flotas, ahí sí estamos hablando de valor real. Tiempo muerto de un vehículo comercial es dinero quemándose. Cada día que un camión se queda en el taller es facturación que se evapora.
Ahora, si resulta ser otro dashboard bonito que nadie usa después del tercer mes, es solo otra línea de costo disfrazada de innovación.
El juego de Farley
Jim Farley está jugando ajedrez mientras la mitad de la industria juega damas. Separó a Ford en tres divisiones (Blue, Model e, Pro) justamente para mostrarle al mercado dónde está el dinero de verdad. Y la Pro es donde está.
La estrategia de engordar los ingresos por software de la Pro es inteligente — recuerda lo que hizo Apple con servicios cuando el crecimiento de iPhones se desaceleró. Crear un ecosistema del que el cliente no pueda salir fácilmente.
Nassim Taleb diría: "Muéstrame tu posición, no tu opinión." Ford está metiendo dinero real en software, contratando gente de tech, usando Google Cloud. Tiene skin in the game.
Pero entre tener piel en el juego y ganar el juego, hay un abismo.
La pregunta que queda es simple: ¿comprarías acciones de Ford apostando a que se convierte en una empresa de software, o sigue siendo una automotriz que sabe hacer pickups mejor que cualquiera?
Porque la respuesta a esa pregunta cambia completamente el precio que deberías pagar por la acción.