Hay una escena clásica en El Padrino donde Michael Corleone dice: "Mi padre me enseñó muchas cosas. Me enseñó que toda persona que actúa tiene una motivación."

Pues sí. Sanae Takaichi, la primera ministra de Japón, acaba de mostrar la suya. Y el yen pagó los platos rotos.

Qué pasó

La noticia que sacudió el mercado cambiario esta semana es simple de entender, pero profunda en sus consecuencias: Takaichi seleccionó candidatos considerados dovish — es decir, partidarios de mantener tasas bajas y política monetaria laxa — para posiciones clave en el Banco de Japón (BoJ).

¿El resultado? El yen se debilitó. Al instante. Sin demora. Sin trucos de magia.

El mercado no es estúpido. Cuando pones gente que le gusta imprimir dinero al mando de la canilla monetaria, la moneda pierde valor. Es causa y efecto, tan básico como la gravedad.

Traduciendo la jerga económica

Vamos a ello, porque sé que mucha gente escucha "dovish" y "hawkish" y piensa que estamos hablando de ornitología.

Dovish (paloma): quiere tasas bajas, estímulo monetario, dinero fácil circulando. La filosofía es "vamos a calentar la economía aunque la moneda sufra."

Hawkish (halcón): quiere tasas altas, ajuste monetario, control de la inflación a las bravas. La filosofía es "vamos a frenar esta mierda antes de que se convierta en Argentina."

Takaichi eligió palomas. Y no palomas cualquiera — palomas con pedigrí de política monetaria ultra-laxa, en la tradición que Japón practica hace décadas.

Por qué esto importa (y no es solo para Japón)

Japón es la cuarta economía más grande del mundo. El yen es una de las monedas más negociadas del planeta. Cuando el BoJ decide mantener la fiesta del dinero barato, eso reverbera en todo:

Carry trade. ¿Recuerdan el golpazo que se llevó el mercado global en agosto de 2024 cuando el BoJ amaguó con subir tasas? Los carry traders — que piden prestado en yenes baratos para invertir en activos de mayor rendimiento — casi derrumban bolsas en todo el mundo. Con candidatos dovish, el mensaje es: "Tranquilos, la fiesta del carry trade sigue."

Dólar. Un yen más débil significa dólar más fuerte en la paridad. Y un dólar fuerte tiene impacto directo en América Latina — las commodities se abaratan en dólares, pero las monedas locales sufren presión indirecta.

Inflación japonesa. Japón pasó 30 años peleando contra la deflación. Ahora que finalmente tiene inflación arriba de 2%, Takaichi parece estar diciendo: "No vamos a ajustar todavía." Es una apuesta arriesgada. Porque la inflación es como el fuego — fácil de encender, difícil de controlar.

El juego político detrás

Aquí es donde la cosa se pone realmente interesante.

Takaichi no es economista. Es política. Y los políticos, en todo el mundo, adoran las tasas bajas. ¿Saben por qué? Porque las tasas bajas hacen que la economía se vea bien en el corto plazo. Crédito barato, bolsa subiendo, empresas contratando.

El problema es que eso cobra un precio más adelante. Pregúntenles a los estadounidenses sobre 2008. Pregúntenles a los argentinos sobre... cualquier año.

Nassim Taleb diría que esta es la definición clásica de fragilidad: optimizar para el corto plazo y transferir el riesgo al futuro. ¿Quién paga la cuenta cuando el yen se derrita por completo? No es la primera ministra. Es el jubilado japonés que ve su poder adquisitivo evaporarse.

Skin in the game cero.

Qué observar ahora

El BoJ tiene reunión programada y los mercados van a operar pendientes de cada palabra, cada coma, cada suspiro de los nuevos designados. Si confirman la postura dovish en la práctica — y no solo en la señalización — esperen:

  • Yen testeando nuevos mínimos contra el dólar
  • Carry trade regresando con todo
  • Volatilidad en monedas emergentes, incluyendo las latinoamericanas

Si por algún milagro los designados muestran independencia y sorprenden con un tono hawkish, ahí sí tendremos un plot twist digno de M. Night Shyamalan.

Pero yo no apostaría a eso. Los políticos eligen soldados que obedecen, no generales que piensan.

La pregunta que queda es esta: si hasta Japón — país conocido por su disciplina — está eligiendo el camino fácil de la impresora de dinero, ¿quién en el mundo va a tener el valor de hacer lo correcto?