Hay una escena clásica en la película "La Gran Apuesta" en la que Mark Baum mira a la mesa de traders festejando y pregunta: "¿Tienen idea de lo que están comprando?"

Pues sí. Estamos en 2025 y el guion no cambió. Nvidia suelta un resultado (o hasta un susurro optimista), y del otro lado del planeta, a las tres de la mañana hora de Tokio, operadores japoneses, coreanos y chinos ya están apretando el botón de compra como si fuera Buen Fin en la bolsa.

Asia sube porque Nvidia subió. Punto. Ese es el titular. Ese es el "fundamento".

Déjenme traducir la jerga económica a lenguaje de cantina: el mercado asiático esencialmente está surfeando la ola de sentimiento generada por una sola empresa americana de semiconductores. Una. Empresa.

El efecto dominó de la fe ciega

Les voy a contar una historia que Nassim Taleb amaría.

Cuando tienes un mercado global que se mueve basado en el humor de una sola acción — sin importar qué tan extraordinaria sea — no tienes un mercado. Tienes un casino con luces bonitas y gente de traje fingiendo que está haciendo "asignación de activos".

¿Nvidia es una empresa sensacional? Sí. ¿Jensen Huang es un genio de chamarra de cuero? Probablemente. ¿Sus chips son el combustible de la revolución de IA? Sin duda.

Pero carajo, ¿desde cuándo "empresa buena" significa "compra a cualquier precio y arrastra a todo el mercado asiático contigo"?

Warren Buffett tiene una frase que repito hasta el cansancio: "Precio es lo que pagas, valor es lo que recibes." Cuando el mercado entero de Asia sube porque el sentimiento mejoró después de un balance de Nvidia, no estamos hablando de valor. Estamos hablando de sesgo de manada. De FOMO institucional. De gente con MBA en Wharton actuando como adolescente comprando meme coins.

Lo que el titular no te dice

Bloomberg suelta el título bonito: "Asian Stocks to Climb as Nvidia Boosts Sentiment." Y el inversionista promedio lee eso y piensa: "¡Órale, hora de comprar!"

Pero nadie se detiene a preguntar:

  • ¿Cuáles acciones asiáticas están subiendo? ¿Son las empresas de semiconductores locales que le proveen a Nvidia? ¿Son bancos? ¿Desarrolladoras inmobiliarias chinas que no tienen NADA que ver con IA? ¿Sube todo junto en el mismo costal?
  • ¿El sentimiento dura cuánto tiempo? La última vez que Nvidia decepcionó — aunque fuera levemente — el mercado cayó como si hubieran anunciado el apocalipsis.
  • ¿La economía real asiática justifica el alza? China está peleando con la deflación, Japón sigue con esa política monetaria frankenstein, y Corea del Sur vive un drama político tras otro.

Pero no, el sentimiento está bueno. Nvidia sonrió. Vamos a comprar.

El problema del "skin in the game"

¿Saben quién les está vendiendo esta narrativa de "mercados al alza, hora de surfear"? Analistas que ganan sueldo fijo. Gestores que cobran comisión de administración independientemente del resultado. Influencers que ganan por clic.

Ninguno de ellos pierde dinero cuando el castillo de naipes se cae.

Quien pierde eres tú. El tipo que leyó el titular, abrió su cuenta de broker y compró un ETF asiático porque "la tendencia es alcista". El pequeño inversionista que siempre está un paso detrás del smart money.

Ed Thorp — el tipo que literalmente inventó el conteo de cartas en blackjack antes de convertirse en uno de los mayores quant traders de la historia — decía que la ventaja no está en seguir a la multitud, sino en entender cuándo la multitud está equivocada.

Entonces, ¿qué hacer?

Yo no soy gurú. No te voy a vender un curso de cómo hacerte rico en 90 días. Pero te voy a decir lo que yo haría:

Mira el fundamento, no el sentimiento. El sentimiento es humo. El fundamento es fuego.

Si Nvidia está jalando a toda Asia hacia arriba, pregúntate: ¿qué pasa el día que tropiece? Y créeme, toda empresa tropieza. Cisco era la Nvidia de los años 2000. Hasta que dejó de serlo.

Quien construyó posición basándose en fundamentos duerme tranquilo. Quien compró en la ola del sentimiento va a descubrir, de la peor forma posible, que la euforia no paga las cuentas.

La pregunta que queda es simple: ¿estás invirtiendo o estás apostando?

Porque si es lo segundo, al menos en la lotería los números son honestos.