Voy a ser honesto contigo.
El contenido que debería estar aquí era una cobertura del Samsung Galaxy S26 Ultra. Un evento lleno de luces, música electrónica, ejecutivos de traje contando cuántos megapíxeles tiene la cámara, y una sala de periodistas aplaudiendo como si estuvieran viendo el segundo advenimiento.
Pero lo que me llegó fue una página de cookies de Google.
No es metáfora. Es literalmente lo que pasó. La fuente original — un artículo de CNET redireccionado por Google News — me entregó una pared de política de privacidad en lugar de contenido periodístico. Cuarenta idiomas disponibles para que elijas cómo quieres ser rastreado. Cero información útil sobre el producto que prometía cubrir.
¿Y saben qué me dice eso sobre el mercado tecnológico hoy?
Todo.
El Producto Se Volvió Pretexto
Nassim Taleb tiene una frase que me sigue dando vueltas en la cabeza: "La fragilidad se esconde detrás de la complejidad."
El Samsung Galaxy Unpacked se convirtió en un ritual corporativo que existe principalmente para mover el precio de la acción de Samsung en la bolsa coreana (KOSPI), generar cobertura gratuita de medios en todo el mundo, y reafirmarles a los analistas de Wall Street que la empresa sigue siendo "relevante" en el segmento premium.
¿El celular en sí? Secundario.
Esto no es opinión. Es observable. Apple lleva años haciendo lo mismo. El mercado de smartphones premium está saturado desde 2019, con ciclos de actualización que se estiran cada vez más — el consumidor promedio hoy cambia de celular cada 3,5 años, contra 2 años hace una década. Los márgenes se comprimen. La innovación real se detuvo en algún punto entre el iPhone X y el plegable de Samsung.
Lo que quedó es el espectáculo.
El Circo Tiene Fila
Piénsenlo. Un evento como el Unpacked moviliza:
- Cientos de periodistas de tecnología volando a París o San Francisco
- Campañas de marketing de ocho dígitos en dólares
- Análisis de "expertos" que nunca tocaron el aparato antes de escribir sobre él
- Influencers recibiendo unidades gratis a cambio de reseñas "imparciales"
¿Y al final de todo eso? Una cámara con un zoom óptico más. Una pantalla con 0,1 pulgadas adicionales. Un procesador que va a recalentarse menos en el décimo juego seguido.
No digo que el producto sea malo. Probablemente es excelente. Pero el ritual a su alrededor se volvió más grande que el producto. Y cuando el ritual supera a la sustancia, están en territorio de burbuja.
Benjamin Graham lo llamaría Mr. Market en modo eufórico: poniendo precio a la narrativa, no al valor.
¿Qué Tiene Que Ver Esto Con Tu Bolsillo?
¿Directamente? Quizás nada.
¿Indirectamente? Bastante.
Samsung es uno de los conglomerados más grandes del mundo. Semiconductores, pantallas OLED, electrodomésticos, seguros, construcción naval — el grupo Samsung representa alrededor del 20% del PIB de Corea del Sur. No es exagerado decir que cuando Samsung estornuda, la bolsa coreana se resfría.
Y el segmento de smartphones premium es el escaparate de ese imperio. Es lo que sostiene la percepción de innovación tecnológica que, a su vez, sostiene la valuación del segmento de semiconductores, que es donde está el dinero de verdad.
Entonces cuando ven un "evento de lanzamiento" cubierto como si fuera el Super Bowl de la tecnología, recuerden: están viendo una obra de teatro corporativa diseñada para mantener altos los múltiplos de valuación en una industria que creció poco en los últimos cinco años.
La Lección Que Me Dio la Cookie
Miren la ironía de la situación: fui a buscar información sobre tecnología y recibí una página pidiéndome permiso para rastrearme.
Es casi demasiado filosófico para ser un accidente.
Google, que indexa el mundo, que "organiza la información global", me bloqueó detrás de un muro de consentimiento antes de dejarme ver un artículo sobre un celular.
Eso es el mercado de la atención en 2025. Ustedes no son los consumidores. Son el producto. El Samsung Unpacked existe para generar clics. Los clics existen para generar datos. Los datos existen para alimentar algoritmos de publicidad. Y los algoritmos de publicidad existen para que empresas como Google y Meta les cobren más caro a los anunciantes.
¿El celular? Es solo el anzuelo.
Taleb diría que quien no tiene skin in the game no tiene autoridad moral para darte consejos. El analista que cubre Samsung sin haber arriesgado un centavo en el papel no vale el tiempo que gastas leyéndolo.
La próxima vez que veas un "evento imperdible" de tecnología siendo tratado como noticia financiera urgente, pregúntate: ¿quién está ganando dinero con tu atención?
Y más importante: ¿estás ganando algo a cambio?