A ver si entendí bien.
State Farm te mete un aumento de más del 50% en tres años en el seguro del auto. Sangras. Te quejas. Piensas en vender el carro y andar en bicicleta. Y entonces, cuando las ganancias de la empresa explotan más allá de lo esperado, te devuelven cien dólares y quieren que aplaudas.
Eso tiene un nombre: circo.
Lo que pasó realmente
State Farm anunció este jueves el mayor dividendo en sus 103 años de historia: US$ 5 mil millones devueltos a sus asegurados de automóvil. En promedio, cada cliente va a recibir unos US$ 100, variando según el estado y el valor de la prima pagada.
La empresa también informó que redujo primas en alrededor de 10% en 40 estados, totalizando US$ 4,600 millones en costos menores para los clientes.
¿La justificación? "Fortaleza financiera de la compañía y desempeño de suscripción mejor de lo esperado." En buen español: ganaron una barbaridad y ahora necesitan devolver unas monedas antes de que el regulador les venga a tocar la puerta.
El contexto que nadie quiere discutir
Aquí está el número que importa: según el Bureau of Labor Statistics de EE.UU., las primas de seguro automotriz subieron más de 50% en tres años hasta principios de 2025. Fue la mayor inflación en ese sector en cincuenta años.
Cincuenta años, amigo. Para ponerlo en perspectiva: la última vez que el seguro de auto subió así en EE.UU., Nixon todavía era tema reciente.
¿Qué causó esto? Los costos de reparación se dispararon. Piezas con chips, autos cada vez más complejos, mano de obra escasa. Pero — y este "pero" es importante — en 2025, la frecuencia de accidentes cayó y los costos de reparación empezaron a retroceder.
O sea: la justificación para los aumentos brutales ya se estaba evaporando, pero las aseguradoras siguieron cobrando los precios inflados. ¿Resultado? Ganancias récord. Y ahí viene el dividendo "generoso".
Es como ese personaje del Guasón: "Si les digo que les voy a devolver su dinero, nadie entra en pánico. Porque todo es parte del plan."
El mercado se movió — pero por presión, no por bondad
No fue solo State Farm. USAA devolvió US$ 3,800 millones a sus miembros en 2025. Progressive pagó US$ 1,000 millones en dividendos solo en Florida — y ojo, no fue por caridad: la ley de Florida obliga a las aseguradoras a devolver ganancias excesivas.
¿Leyeron eso? Progressive solo devolvió porque fue obligada por ley.
Y Progressive, hay que decirlo, le ha estado mordiendo fuerte la cuota de mercado a State Farm. La competencia se puso tan reñida que TransUnion publicó un reporte mostrando que cotizar seguros se volvió rutina para el consumidor estadounidense. Ya no es algo que haces cuando compras un auto nuevo. Es algo que haces regularmente, como revisar el estado de cuenta de la tarjeta.
Patrick Foy, director sénior de TransUnion para seguros, lo dijo sin rodeos: "Podemos afirmar con seguridad que cotizar seguros regularmente es la nueva normalidad."
Traducción: los clientes se cansaron de ser los tontos del paseo.
El elefante en la sala
El seguro de auto representa 63% del negocio de seguros patrimoniales de State Farm. Es el corazón de la empresa. Perder clientes en ese segmento es como perder sangre.
Y aquí viene el detalle que la nota de CNBC suelta casi de pasada: la fidelidad en el seguro de auto generalmente arrastra la fidelidad en el seguro de vivienda. ¿Y en el de vivienda? State Farm le admitió a CNBC que los costos de siniestros no están bajando y que todavía está tratando de cobrar tarifas "adecuadas".
O sea: te devuelven US$ 100 en el auto para mantenerte cautivo en el seguro de la casa, donde te siguen desangrando. Eso es estrategia, no generosidad.
La lección que vale a ambos lados del ecuador
Si eres latinoamericano viendo esto y pensando "problema de ellos", piénsalo de nuevo. El mismo modelo opera en nuestros países. Las aseguradoras son máquinas de ganancia que operan en la asimetría de información. Ellas saben exactamente cuánto cuesta el riesgo. Tú no.
Warren Buffett construyó Berkshire Hathaway sobre esto — Geico, que compite directamente con State Farm, es una de las joyas del viejo. Él entendió hace décadas que el float de seguros es la mejor palanca financiera que existe. Dinero de otros, trabajando para ti.
Entonces cuando una aseguradora anuncia que va a "devolver" US$ 5 mil millones, la pregunta que tienes que hacerte no es "qué bonito, ¿no?".
La pregunta es: ¿cuánto se quedaron de lo que no debieron haber cobrado en primer lugar?