Hay una escena en la película El Padrino en la que Michael Corleone dice: "Cada vez que creo que salí, me vuelven a arrastrar."
Pues sí. Mercados emergentes — esa clase de activos que todo el mundo ama odiar y odia amar — acaban de recibir una cachetada con la escalada militar contra Irán. El ETF de emergentes (EEM) cayó más de 5% en la semana. ¿Y qué hace Global X? Suelta un "tal vez sea hora de doblar la apuesta."
Carajo, Malcolm. Huevos no te faltan.
Qué está pasando
Malcolm Dorson, portfolio manager senior de Global X, fue a CNBC y básicamente dijo lo siguiente: sí, la guerra en Medio Oriente asusta. Sí, el dólar pegó un salto esta semana. Pero él apuesta a que el tsunami de gastos de guerra estadounidenses va a debilitar al dólar en el mediano plazo — y cuando el dólar cae, los emergentes respiran.
"Mucha gente está tratando de decir que esto va a terminar en una o dos semanas. Nosotros no estamos tan seguros," dijo Dorson. "Pero creo que hay muchas razones para aprovechar y comprar la caída aquí."
Traduciendo del economiqués: buy the dip en emergentes mientras la sangre está en la calle.
Ahora, antes de que salgas comprando todo lo que tenga ticker con "EM" adelante, vamos a poner los números sobre la mesa. El EEM, a pesar del porrazo semanal, todavía sube casi 37% en el último año. No es exactamente un paciente en estado terminal. Es más como ese tipo que recibió un golpazo en el bar pero sigue de pie pidiendo otra cerveza.
El dólar: ¿villano o héroe?
La tesis central aquí es simple y vieja conocida: dólar débil = emergentes fuertes. Cuando el gobierno estadounidense abre la llave fiscal para financiar guerra, más dólares inundan el sistema, la moneda tiende a perder fuerza, y el capital busca rendimiento en otros lugares.
Dorson admitió que la fortaleza del dólar en el corto plazo "puede continuar, sin duda." Pero no es su escenario base. Él está apostando a que la impresora de dinero del Tío Sam va a trabajar horas extra.
Y mira, históricamente, no está del todo equivocado. Las guerras son caras. El déficit estadounidense ya iba en una trayectoria insostenible antes de que empezaran a lanzar misiles. ¿Ahora? Échenle más gasolina — o mejor, échenle más petróleo, que es exactamente lo que está ardiendo.
Petróleo: el elefante en la sala
Cinthia Murphy, de VettaFi, trajo el punto que nadie quiere enfrentar: si el conflicto con Irán se prolonga, energía es donde la cosa se pone fea.
"Los mercados europeos son súper dependientes de la energía y el petróleo que viene de Medio Oriente," dijo. "Esto puede sacudir todo de verdad."
El United States Oil Fund (USO) subió 12% en la semana y 32% en el año. Quien estaba posicionado en petróleo se está cagando de la risa. Quien no, lo está sintiendo en el bolsillo — especialmente en Europa.
Esa es la ironía cruel de los emergentes: muchos son exportadores de commodities y energía. Brasil, Arabia Saudita, Indonesia. Un alza prolongada del petróleo puede ser una bendición disfrazada para esos países, mientras destroza a importadores como India y buena parte del Sudeste Asiático.
Entonces cuando alguien te dice "compra emergentes," la primera pregunta debería ser: ¿cuáles emergentes, compadre? Porque meter todo en la misma bolsa es cosa de perezoso intelectual.
Skin in the game o discurso de vendedor?
Aquí es donde mi radar de Taleb se enciende. Malcolm Dorson es portfolio manager de una empresa que vende ETFs de mercados emergentes. Cuando dice "dobla la apuesta en emergentes," literalmente te está diciendo que compres su producto.
Eso no significa que esté equivocado. Significa que necesitas calibrar el incentivo de quien habla. El tipo que vende paraguas siempre cree que va a llover.
El análisis en sí tiene mérito. Dólar potencialmente más débil, valuaciones de emergentes históricamente descontadas comparadas con el S&P 500, flujo internacional creciendo — todo cierto. Murphy de VettaFi reforzó: "Internacional ha sido el sabor del año." Y de hecho lo ha sido.
Pero entre una tesis macro elegante y la realidad de misiles volando en el Estrecho de Ormuz, existe un abismo llamado riesgo de cola. Ese evento que nadie modela en Excel y que convierte tu portafolio en polvo un martes cualquiera.
¿Y ahora?
El EEM cayó 5% en la semana. El petróleo se disparó. El dólar pegó un salto. Y una gestora gringa mira este caos y dice: "hora de comprar."
Puede ser. Buffett compró durante el pánico de 2008. Quien compró emergentes en el piso de la pandemia triplicó su dinero.
Pero la pregunta que queda, y que te dejo para que la mastiques, es esta: ¿tienes estómago para aguantar otro -10% antes de ver el +30%? Porque si no lo tienes, toda esta conversación de "buy the dip" es solo ruido — y el ruido no paga las cuentas.