¿Se acuerdan de esa escena de Matrix donde Neo esquiva las balas en cámara lenta y todos creen que es el elegido?

Bueno. Hoy el mercado americano hizo exactamente eso. Esquivó todo — aranceles, incertidumbre geopolítica, inflación terca — y entregó un rally generalizado que dejó a más de un analista de LinkedIn rascándose la cabeza.

Pero tranquilos. Antes de salir posteando fueguitos en Twitter, pongan atención: la verdadera prueba es mañana.

Qué pasó hoy

Este lunes 24 de febrero, los tres principales índices americanos subieron en bloque. S&P 500, Nasdaq y Dow Jones — todos de verde, bonitos, sonrientes.

El rally fue amplio. No lo jalaron una o dos acciones. Fue el tipo de alza que hace que el inversionista novato crea que el mercado es fácil, que solo hay que comprar y esperar.

Spoiler: no lo es.

Lo que pasó de verdad es que los inversionistas se están posicionando antes de dos eventos que pueden voltear la mesa completamente:

  1. Resultados de Nvidia mañana (martes)
  2. Discurso del Estado de la Unión de Trump

O sea, el mercado no subió por fundamentos nuevos. Subió por expectativa. Y la expectativa, amigo mío, es la madre de todas las decepciones.

Nvidia es la protagonista — otra vez

Nvidia se convirtió prácticamente en un índice aparte. El peso de esta empresa en los mercados es tan absurdo que cuando estornuda, el Nasdaq se agarra una neumonía.

Cada trimestre es la misma telenovela: los analistas proyectan números estratosféricos, la empresa entrega por encima (porque los números ya se filtraron entre bambalinas), y entonces el mercado reacciona como si fuera la primera vez.

Pero aquí va el punto que nadie quiere discutir: ¿y si Nvidia decepciona?

No tiene que ser un desastre. Basta con que entregue un guidance más conservador, un margen un poquito por debajo, un comentario sobre desaceleración de demanda por chips de IA — y listo. El castillo de naipes tiembla.

¿Se acuerdan de lo que Buffett siempre dice? "Solo cuando baja la marea descubres quién estaba nadando desnudo."

Pues sí. Mañana la marea puede bajar.

Trump y el Estado de la Unión: ¿más circo o golpe real?

El otro catalizador es el discurso de Trump en el Congreso. Y aquí la cosa se pone interesante.

El mercado intenta poner precio a Trump como si fuera un activo predecible. Carajo, el tipo es lo opuesto a eso. Es el Guasón de Gotham — nunca sabes si te va a dar la mano o te va a jalar el tapete.

La cuestión central gira en torno a los aranceles. El mercado está rezando — literalmente — para que Trump no escale la guerra comercial con China, Europa y quien se le ponga enfrente.

Si usa el discurso para señalar más aranceles agresivos, el rally de hoy se vuelve polvo. Si adopta un tono conciliador (improbable, pero nunca se sabe), el mercado podría estirarse más.

El problema es apostar a cuál versión de Trump aparece. Eso no es inversión. Es ruleta rusa.

Qué significa esto para ti

Si tienes posición en tech americana — especialmente en las Magnificent Seven — mañana es día de poner atención de verdad. No a lo que los gurús de Instagram van a postear, sino a los números reales y al guidance.

Si no tienes posición y estás pensando en entrar antes del resultado: cuidado. Comprar antes de earnings es como entrar a un casino creyendo que sabes qué carta viene. A veces sale bien. La mayoría de las veces, el casino gana.

¿La estrategia más inteligente? Tener un plan antes del evento. Saber dónde está tu stop. Saber cuánto estás dispuesto a perder. Tener skin in the game de verdad, no solo de palabra.

Como diría Taleb: no me digas lo que piensas, dime qué tienes en el portafolio.

La pregunta que queda

¿El rally de hoy fue el mercado poniendo precio a un optimismo real o fue solo el último suspiro antes de una corrección que todos sienten en los huesos pero nadie tiene el valor de decir en voz alta?

Mañana descubrimos quién estaba blafeando.